La idea de que…
Hay cosas que se dicen mejor
a la puerta de los sueños.
Al ocaso
cuando se arremolinan los fantasmas
en el fragor de las campanas
-¿Acaso todo el tiempo cabe en esos campanazos?
En la plaza, repican los gritos:
Meteorito, salvación.
-¿Por qué los vagabundos son los voceros de la alevosía del fin del mundo?-
Mientras, tras las ventanas
los televisores y los celulares
enumeran los aranceles
en la economía mundial
que China que Rusia que el clamor
Y ya no dejo de pensar
en lo lejano
en las nubes, los pájaros, el sol,
en esta tierra que tiene hambre de hombre
en esta carne que arde de sangre por ti.
¡Aleta!
No sé, vieras que en los sueños
se me aparecen fantasmas.
Mandriles y corrale
ballet automovilístico
mamando Piedra de azúcar
en Atocha Gore
Santo volado
embarrado de petróleo
famélica correspondencia ardiente
de espaldas al sol
Cuerpo macizo
proteica redención
constatación de la muerte
en lo etéreo del mundo.
A veces se te acaban los plurales
y te quedas tieso
y solo
en los parapetos del son.
Y te quedas pensando, como Bretón,
en todos los hombres que hubiera sido como amante y todas las mujeres que imaginas
con vestidos claros.
Todo lo que he pensado ha sido robado
El milagro está en el silencio
que queda después del desastre.
Y robarse, aun así,
la idea de que la verdad
solo existe en nuestros sueños
y es lo que otros dicen de nosotros.
¡Qué más da
si todas las preguntas
son un qué a fin de cuentas
y la vida es un juego
de reflejos y suspiros.
Solo te pido que no abandones la ternura
tal vez su permanencia
nos ayude a sobrepasar
la obsesividad de lo que harían juntos
aquellos a los que perdimos por la locura.
Por mí habría sido el final…
El alma está en los errores
por eso no te esforcés en encontrarla.
-“¿Será que de algo sirve prometerte que moriría por vos?”-
El temor a Dios es temor a la culpa
Mastico, mastico, mastic
hasta que se me parten los dientes
y te sangran las encías, a vos
que me mirás
indiscretamente
a través de la ventana
esculcando mi intimidad.
Revoloteando por la habitación
como un dios pájaro.
Menos mal
soy sadomasoquista y snob
y me gusta devorar cabezas,
envelado,
oculto de tu mirada.
Dios loco, qué,
de tu cuerpo decapitado
emane el néctar de mi vida
en un rio iracundo que me lleva
de la cordillera a la selva
para morir en el mar
donde naufrago y no he
de volver a casa
sin dejar de estar sentado
en este sofá.
El hombre tanto que madre,
el hombre tanto que amigo,
el hombre tanto que cosa.
Ah, con que están hablando de mí:
“¡Aun aceptando la idea que nunca será madre!
Él es muy como yo diga, mmm,
habla por hablar,
y te insta a cometer un acto terrorista.
Mientras el mundo de fondo, que pena…”
…
La libido metafísica nos embriaga,
a nosotros los borrachos del alma.
Mientras la filosofía se pasea,
para apaciguar la voluptuosidad de su imaginación.
…
En las noches, una pandilla de gente increíble:
“Sabes que puedes hacer, darme un abrazo
y darte tiempo de calmarte…
Antes de que le devorés la cabeza a todos
y la noche se haga eterna porque nuestros gritos no avivaron la aurora”.
La felicidad no la regala el juicio, sino la candidez bebé
A mi alma
Aunque te desconozco
confiaría en ti
así me llevaras por la locura.
A veces, me pregunto a qué sonará tu voz
¿Será dulce o marrón?
A veces, me pregunto a qué sabrán tus pasos,
si soñás mucho en las noches,
si te gusta el todo o la nada en el amor.
¿Será que la vida nos hará coincidir?
Que lo diga el dibujo de los astros, niña mía
Y qué sé yo!
Mientras, de tanto en tanto, deseo…
Que te aparezcas frente a mí
y como un relámpago, con tu risotada,
me partás en dos
y te lleves la mitad de mí
(porque si te llevas las dos me quedo sin soy)
y me guardés chiquitico
en el centro de tu corazón
anhelante de nacer
Como narcisos al sol.
Canino mimado
Se me voltearon los ojos
con la potencia oblicua del arcoíris.
Al final,
guano amontonado,
como pisar arena.
La artritis me quebró las manos.
No puedo trabajar,
ni masturbar notas tristes.
Miserable y pordiosero
en la miel de tu dolor.
Canino mimado
presentimiento de lluvia.
Te veo y te susurro, perra de mi amor.
Sin horas tu pan
y a mí que me sabe la boca como
a destruir el universo.
