Es cierto, el turista que saliendo del restaurante pretende llegar a su alquiler vacacional atravesando el casco antiguo de Sevilla se ve obligado a cruzarse con las sonrisas pícaras de los libreros, la alegría general en los balcones y una procesión de guirnaldas que parece interminable. Pero que no se asuste, que no huya si del cielo llueve confeti u otros objetos coloridos no identificados. ¡Es que Sevilla está de celebración! ¡Es que la editorial Barrett cumple 10 años!
¿Y los regalos? Pues los regalos nos los dan ellos a nosotros. En vez de publicar los ocho maravillosos títulos anuales a los que nos tienen (mal) acostumbrados, nos han concertado ocho citas a ciegas con la literatura, ocho momentos de privacidad entre el lector y el libro: sin firma, sin autor, sin famoseo de por medio. Una bendita locura en los tiempos que vivimos, que no podía salir de otras manos que de las tres editoras independientes que conforman Barrett. Ya van cinco citas (¡y qué cinco!), y tras esta réentre septembrina esperamos con ansias las tres restantes.
¡Pero dejad de comeros las uñas! Para amenizar la espera, os dejamos una entrevista en la que hablamos con Barrett de todo un poco, es decir, de trayectoria, de resiliencia, de periferia y de salseo.
JyT: Lo primero, felicidades por esos diez añazos, últimamente la independencia se paga carísima y cada zarpazo es un logro. Pero ¿por qué celebrarlo con un «Catálogo a ciegas»? ¿De dónde surgió esa idea tan arriesgada?
Barrett: El «Catálogo a ciegas» surge de un pensamiento que tuvo nuestro compañero Zaca. Él nos contó al resto que había tenido una idea, pero que era una chorrada sin sentido, y claro, al resto se nos abrieron las orejas y la tontería se convirtió en una propuesta bestial para nuestra piñata de cumpleaños, y bueno, aquí estamos. Casi han salido los ocho títulos que componen esta colección especial y está siendo una de las experiencias más divertidas que hemos tenido en nuestra trayectoria, un reto que nos ha hecho salir completamente de lo que estábamos acostumbradas. Podríamos haber hecho un guateque, pero eso lo dejaremos para cualquier otro año.
JyT: Todos coincidimos en que prescindir del nombre da una libertad inmensa a la escritora. Pero ¿qué pasa con Barrett? ¿No es ponerse en un brete? Sin autoría de por medio, parece que la editorial es la única responsable de lo que diga el libro, para bien y para mal.
Barrett: Desde el principio decidimos no utilizar la palabra «libertad» y plantearlo más como un proyecto que permitiera a las autoras, o que al menos les diera la posibilidad, de hacer una buena gamberrada y de liarla un poco. Después, claro, han ido surgiendo otros temas paralelos como son la crítica al sistema económico del libro, las agotadoras campañas promocionales a las que se someten a algunas personas o los contratos abusivos que se ven obligadas a firmar ciertas autoras con algunas editoriales o agencias literarias. Por ejemplo, algunas agencias les exigen el pago del 15% de los ingresos de cualquier premio literario que ganen. Este catálogo les da la posibilidad de saltarse todo eso. Es verdad que desde Barrett asumimos la responsabilidad de este catálogo y es por eso que tenemos una carpeta donde vamos clasificando por orden alfabético los burofaxes que recibimos (risas).
JyT: Seremos claros: hace poco subisteis un post un tanto enigmático respecto al primer libro del «Catálogo a ciegas», Idealista. ¿Tiene algo que ver con esa cuestión de la libertad?
Barrett: Por cuestiones super secretas, no podemos afirmar ni desmentir esta información. En este mundo hay gente que, nada más abrir los ojos por las mañanas, su objetivo es mentir y pisotear a quien haga falta para enriquecerse. Por esta razón, cualquier crítica o cuestionamiento de su persona o empresa a la que representa, ya sea a través del humor o la ironía, les parece una ofensa terrible. Pero bueno, mira, ¿quién no ha puesto alguna vez un petardo en una caca de perro a ver qué pasa?
JyT: Dejando de lado ese libro, ¿cómo se está portando la gente con el «Catálogo»? ¿Estáis notando acogida?
Barrett: ¿Qué libro? (risas). La verdad es que nos ha sorprendido muy gratamente la acogida de este invento. Hay un gran interés por muchos de los títulos y se está especulando (de forma sana) una barbaridad con la autoría. Les propusimos a las librerías participar en una porra a ciegas y en breve lo haremos también con las lectoras. Está siendo muy divertido ver cómo la peña asigna autorías a libros y conexiones entre ellos que jamás se nos hubieran ocurrido.
JyT: ¿Alguien ha adivinado el nombre de alguna autora del «Catálogo a ciegas»?
Barrett: Sí, hay por ahí gente muy listilla, pero no les hemos dicho que han acertado, así que siguen pensando que no han acertado. Por contrato, las autoras pueden desvelar su nombre pasado un año desde la publicación de su obra, pero a día de hoy, ninguna ha mostrado el más mínimo interés en hacerlo.
JyT: Otro de vuestros proyectos es el de «Editora por un libro». En cierto sentido recuerda al modelo de Caballo de Troya, aunque la edición se delega por libro y no por año. De esa colección nació, por ejemplo, Panza de burro de Andrea Abreu. En la faja de los últimos ejemplares hemos visto que habéis vendido más de 106.000 copias, cifra que no solo sorprende por lo astronómico, sino también por una transparencia en cuanto a ventas muy poco habitual en el sector.
Barrett: Sí, sí, le plagiamos la idea a Caballo de Troya, pero eso sí, mejorada. Más tarde, cuando se enteraron del éxito de Panza de burro, en Caballo de Troya nos copiaron a nosotras y contrataron a Sabina Urraca como editora. Igual el año que viene hacen el «Catálogo mudo». Vete a saber.
Y respecto a lo de contar cuántos ejemplares vendemos, es algo que hacemos en todos los libros. Siempre añadimos ese dato en la página de créditos y en nuestra web. Nunca nos ha importado compartir información, ni siquiera la económica; pensamos que la transparencia editorial es importante entre las compañeras de la edición independiente y debería ser nuestro superpoder para luchar contra este sistema capitalista del libro.
JyT: Nos suscita interés saber cómo fue para vosotras recibir tal demanda de ejemplares. Hay quien dice que en estos casos las editoriales pequeñas no están a la altura, y sin embargo… La piel hembra, El amor es un monstruo de Dios, Toda mi violencia es tuya… no paráis de demostrar lo contrario.
Barrett: Para nosotras supuso un aprendizaje muy grande Panza de burro, nos sirvió para posicionarnos y decir «hola, qué tal» a librerías, distribuidoras, imprentas, lectoras, etc. Sabemos que eso de que «las editoriales pequeñas no estamos a la altura» es un discurso utilizado por las grandes élites. Nosotras hemos tenido que escuchar este tipo de frases con la intención de menospreciar nuestro trabajo y transmitir a las autoras una imagen falsa, tratando constantemente de quitarle valor y calidad al grandísimo trabajo que se hace desde la edición independiente. Pero, por otro lado, nos utilizan como lectoras editoriales y como cantera donde buscar. Hay editoriales consideradas «de gran prestigio» que editan a grandísimas autoras de forma vergonzosa: maquetaciones terribles, sin márgenes, erratas, uso de papeles de poquísima calidad, encuadernaciones donde se caen las páginas, en fin, pero de esto no les interesa hablar.
Una editorial como la nuestra, o cualquier otra compañera, puede perfectamente gestionar un éxito como los que citáis, de eso no tenemos ninguna duda, solo es necesario darse un paseo por alguna feria independiente y descubrir el nivel que hay.
JyT: Por cierto, Andrea Abreu acaba de publicar Pajaritos preñados en Anagrama. ¿Qué implica para Barrett que una de sus autoras más reconocidas fiche por un gran grupo?
Barrett: Pues nos da mucha pena, claro. Nos hubiera encantado que siguiera con nosotras porque nos encanta todo lo que hace, y hemos demostrado que desde una editorial pequeña se pueden hacer las cosas muy bien. Por supuesto, nos alegramos de que Andrea siga escribiendo, que lo haga maravillosamente bien y que podamos seguir disfrutándola.
JyT: Hablando entre colegas (y en bajito) nos da la sensación de que las multinacionales operan en el mundo literario de la misma manera que en cualquier otro sector.
Barrett: Anteriormente ya respondemos un poco a esto. El sector editorial parece simple y amable dentro del mundo cultural, pero os podemos decir que, en algunas ocasiones, se acerca más a los negocios turbios de Florentino Pérez que a lo bucólico que supone leer un libro en la playa.
JyT: En ese sentido, ¿qué importancia tiene editar desde la periferia?
Barrett: No tenemos muy claro si Sevilla es periferia, pero bueno, estar aquí tiene algunas cosas malas como por ejemplo que Random House no nos invita nunca a ninguna fiesta, ni tenemos cerca a la prensa especializada para poder hablarle de nuestras novedades, aunque todo esto se soluciona con una visita a la Feria de abril y una buena agenda de contactos. Es cierto que aquí vivimos y trabajamos con un puntito extra de paz que no existe ni en Madrid ni en Barcelona y eso, probablemente, nos permite no tener la mente tan condicionada, pero claro, luego nos pasa que actuamos de forma loca e inesperada y la liamos.
JyT: Y para acabar, ¿qué podemos esperar este inicio de curso? ¿Nos podéis adelantar algo?
Barrett: Pues la cosa promete. Nos quedan tres libros muy buenos, el primero escrito por, el segundo de y el tercero por esa grandísima escritora que tú y yo sabemos. Dos novelas y un ensayo, que probablemente nos deparen algún que otro burofax.
(Risas)


