PASEO POR LA PLAZA ESPAÑA
No me caben en cien años los recuerdos
que pude vivir sin pared u horizonte.
A veces soy el rectángulo de un mosaico
apartado y decorando a algo más grande que yo,
perdido en un rincón de Sevilla.
Me vi obligado a moverme
para que las fuentes que hay en mí
no sucumbiera a los inviernos que se colgaron en mi mente.
Y algo más que mi corazón pueda helarse
sin mayor piedad ni fuerza.
PLEGARIA A LA INDIFERENCIA
Que se diga de ti lo que les plazca.
Tampoco fuiste el menos santo.
Una canción subversiva baña los nervios
y se rompen los cactus que crecen en ti.
Tírale más piedras al vecino
cuando su techo sea de vidrio.
Los animales sueñan por la noche
y su sombra se suelta de su cuerpo
para dar idiomas a los lugares santos
y dar sepultura a infiernos más dulces.
Mientras tanto, tú deseas tantos deseos
para cumplir y luego quedar vacío.
No necesitas libertades de dioses,
los dioses te necesitan para estar libre.
UN DÍA CON EL OJO ABIERTO
Nadie ha pedido mi opinión:
El café caliente es un ojo en la mesa,
Jamás parpadea mientras lo agoto.
Vi con bostezos el noticiero,
La Guerra en Palestina acabó de ocurrir.
Sentí vergüenza por primera vez de mis bostezos.
Justifiqué que todo era cansancio antes que aburrimiento.
Espanto una mosca, muevo el aire
que más tarde empujará el ala de un avión,
que más tarde se vuelve gota de un sereno
y ese aire y ese hidrógeno se le sumará mis nostalgias
cuando caiga al otro lado del campo de guerra
y toque el párpado siempre abierto del que ya no respira.
Todas las gotas encuentran su camino en arroyos y ojos abiertos,
ya que no sabes si regresan para abrir o se abren para regresar,
ya que no sabes si escribes para las gotas o las gotas viven para que escribas.
Con ojos que la muerte perdona, miro el instante profundo:
Todo es tan frágil como el humo de una vela,
se apaga con ella las cadenas, pero me queda la prisión a oscuras.
Todo se vuelve recto por debajo de mi laberinto,
al terminar el desayuno, avanzo sin detenerme,
tan recto y sin detenerme no supe que regreso,
y he de regresar necesitando menos.
POESÍA ANIMAL
Deja el orgullo.
Observa el poema
como un animal con dientes, pero manso.
Si le propones raíces en lugar de jaulas,
si le dejas algo de beber en la esquina
verás que en su lengua esconde una montaña
a donde debes ir para sentir el frío de la cúspide
y la falsedad de los antiguos planetas.
No soples esa ceniza
que puede ser tu habitación.
Deja que el animal tome tu lugar
Y diga tu nombre.


