Llegó el futuro
y eché de menos la tierra
bajo mis pies
una tarde cualquiera
—Isabel Bono
I
la casa del cielo
tiene un patio
con una higuera
que pierde hojas
un patio de baldosas rojas
en la casa del cielo vive
un hombre que tiene
unas manos gruesas y prietas
que me alzan hacia el sol
a lo alto de la higuera
lo veo todo desde arriba
creo
flotar en el paraíso
el abuelo se trepa
por las ramas
agarra los higos
los pone en un balde
juntos sobre las baldosas rojas
nos sentamos a contar
II
pasa por la casa
el jardinero de la cuadra
pregunta si mis padres están
respondo con otra pregunta
¿has venido a cortar el gras?
le abren la puerta
el hombre flota con sus herramientas
enjuto y prieto labra la tierra,
se quema bajo el sol
yo lo miro desde mi triciclo
que manejo sobre las baldosas rojas
recoge la maleza
enrolla en rafia las herramientas oxidadas
la camisa blanca, amarilla
la gorra húmeda
se va por la puerta,
y dice adiós con la mano.
nos decimos adiós
III
he caído en el pavimento
por pisarme los cordones
mis manos arden como fuego
la tierra surca en mis palmas
dibuja nuevas líneas
encuentra nuevos caminos
mis pantalones cortos
se han ensuciado
mi abuelo se acerca
y en el baño azul
me echa agua oxigenada
en las manos
en las rodillas
me pierdo en las flores de las baldosas azules
mientras el líquido abrasa
la carne viva
IV
el perro llora
los pasos se apresuran
y tropiezan sobre
las baldosas rojas.
los delantales se mueven
chocan con la vajilla
aúlla
el perro
reconoce la masa errónea dentro su vientre
calla
un silencio entre las ollas
entre las hojas de la higuera
mi triciclo me lleva al patio.
yace
el perro
sobre el agua
sobre las baldosas rojas
cava
mi padre
bajo el sol
un hoyo
frente a la higuera
miro
y no entiendo nada

