un coche avanza por la llanura castellana

nubes de retablo arcenes amarillos rumbo norte

hileras de montañas como dientes de mastín

en el punto de fuga

el cielo ocupa más de dos tercios en el encuadre 

la foto que has hecho 

queda poco profesional y lo que piensas

no encuentra dónde esconderse

en verano todos los coches se dirigen a masas de agua

línea recta proyección hacia adelante

las montañas se acercan mansamente

Castilla se arruga en los márgenes

has hecho las maletas pensando en el pantano

y en el macizo de piedra rotunda del Curavacas

que tiene forma de muela amarilla

y en sus grietas y en sus madrigueras

en las que esconder el pecho

el horizonte asciende y expulsa al cielo del encuadre

la falta de verdor te decepciona un poco

y los pasos apresurados de los camareros en la plaza

recordabas todo más lento

el agua está fría cuando sumerges tu cuerpo en ella

porque has olvidado que el amargor del invierno

nunca se va del valle 

que anegaron las aguas

pero el sol acaricia las aristas de caliza

y el tacto de las libélulas tiñe 

de azul el agua

ningún corzo se atraviesa en la carretera

solo mariposas que ahora te adornan la matrícula 

el amanecer arranca girones de niebla del embalse

las nubes tapan las cumbres y piensas

que el dios de las montañas 

ha bajado el cielo para ti

asciendes por la pendiente ignorando

su ángulo de inclinación

el nombre de la planta que te araña los tobillos

la existencia del hielo que espera

agazapado en la carretera brotar en noviembre

la tierra se pliega sobre sí misma en todas direcciones

enfocas una flor preciosa en medio de la pedrera

que no invita a creer 

en la ira del dios de las montañas

trozos de caliza blanca repartidos por la ladera como huesos

ha empezado a meterse el norte

pero tú no sabes lo que significa

imaginas en la cima un manto de nubes blancas

pero los mastines 

no llevan carrancas para defenderse del olvido

una gran masa de agua en suspensión 

avanza ahora en dirección a tu coche

porque en verano todas las masas de agua 

se dirigen a nutrir el rencor 

que hunde sus raíces en la tierra

todavía no has pensado en dar la vuelta

no has pensado en esconder tu pecho no simbólico

en una grieta en una madriguera

porque cómo va a matarte la montaña

capturada, bidimensional, entre tus manos

cómo va a matarte una montaña de palencia

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