Una de mis maneras de ganar dinero extra cuando vivía en Nueva York, era pinchar música en bares locales. Al llegar a la ciudad me propuse conocer más música y tratar de exponerme a todas las experiencias musicales posibles, para así tener más bagaje y aprovechar, de alguna forma, la capital cultural en la que me encontraba. Antes de vivir en Brooklyn, hacia live sets  de electrónica y producía música. Había pinchado en alguna ocasión, pero mi conocimiento con las tornamesas era escaso. La gente de ahí no podía saberlo, fake it till you make it, como dicen los gringos. No quedaba otra que fingir más experiencia y tirarme a los leones.

            En un principio comencé pinchando industrial, minimal y alguna mezcla entre medio, pero con el pasar de las semanas podía ver que ese mercado estaba inundado y lo que había menos, cosa rara siendo que Bushwick solía ser un barrio principalmente latino, era música latina o, específicamente, reggaetón.

            El reggaetón es un género que llevo escuchando desde niño como todo latino que quedó enganchado de esos ritmos atrasados y liricas sugerentes. Escuchar Lito y Polaco, Zion y Lennox, Héctor y Tito, en mi discman camino al colegio eran momentos de introspección muy profundas. En aquella época en Brooklyn, años más tarde, me parecía lógico hacer la transición de electrónica a reggaetón, sobre todo si eso era lo que el barrio me pedía.

            Las fiestas de la ciudad en ese entonces pecaban de lo mismo. El reggaetón que se escuchaba, o que los DJs latinos se obligaban a mezclar, era una versión suavizada de lo que suena en Latinoamérica donde, en cualquier fiesta, el sonido que inunda las salas es música local, más intensa y un ambiente que tiene una vibra que mezcla distintos tipos de orígenes. El perreo en Nueva York me parecía plano, inundado de canciones que se escuchaban hace veinte años, canciones románticas que te dejaban estático, o moombahton.

            Al tener la oportunidad de poder tocar de forma habitual en un bar llamado Happyfun Hideway en Bushwick, me empeciné en colocar solo perreo underground. No se admitía Bad Bunny ––aunque personalmente lo escucho–– ni nada que no fuera puro sobeteo. Había comenzado una búsqueda en internet para poder llegar a los mejores exponentes del sonido y ampliar mi repertorio cuando un conocido mexicano me recomendó un Dj set que subió la vara de todo lo que iba a escuchar después: el Boiler Room de DjSueño.

***

MM: ¿Cuál crees que fue el momento que cambió tu carrera?

DjSueño: Pues mira, justo llevo veinte años tocando como DJ, y yo lo cuento desde el momento cero, desde la primera vez que me atreví a agarrar un equipo y hacer una presentación. En ese momento ni soñaba con vivir de esto. Lo hacía por completo amor a la música, por ocio, por necesidad de expresión. Siempre he sentido que con la música puedo decir cosas que hablando no me salen. Al principio fue un caos: todo desorganizado, sin rumbo. Nadie de mi familia se dedicaba a la música. Mi papá tocó guitarra en un grupo de rock en su juventud, pero cuando yo nací él ya tenía como 45 años. Lo que sí viví fue su amor por la música: en casa sonaban boleros, Los Panchos, The Beatles, big bands, Ray Conniff, jazz… nada que ver con el reggaetón, la neta. Mi primer acercamiento real fue en la iglesia. Yo nací en un hogar cristiano, evangélico, y ahí encontré el modo de entrarle a la música. Luego me acerqué al grupo de alabanza, y como tenía que ir a los ensayos, empecé a fijarme cómo tocaban los músicos. Siempre he sido autodidacta, entonces observando aprendí.

 
MM: Ahí ya había un análisis musical sin que te dieras cuenta.

DjSueño: Sí, totalmente. Y en ese grupo conocí a mis primeros compas con los que empecé a rapear. Éramos siete, así que nos pusimos Seven K o Seven Kings. Hacíamos freestyle cristiano, porque era lo que sabíamos hacer. A mí siempre me ha gustado escribir y componer, aunque me daba pena. Con ellos entendí por primera vez lo que era realmente el hip hop. Yo ya escuchaba a Vico C, Control Machete, Cypress Hill, pero no entendía bien la cultura. Ellos me ayudaron a meterme.


MM: ¿Y cómo diste el brinco de rapero a DJ?

DJSueño: Pues en el 2005 hicimos nuestro primer show con Seven K. No teníamos DJ, así que yo dije: “Pues yo pongo la música”. Un vecino de Keyyuzi, DJ Jack, que ya trabajaba en antros, me prestó su equipo. Antes de dármelo me llevó a verlo trabajar en Ecatepec y ahí me voló la cabeza. Me enseñó las bases del DJing. Después de un tiempo el grupo se disolvió, solo quedamos mi compa Keyyuzi y yo. Entonces empecé a tocar en mi barrio, Tlalnepantla, buscando fiestas donde pudiera meter mi música. Ahí conocí a DJs locales como DJ Bola, DJ Chore y Pablito Mix, y sobre todo Pablito fue una gran inspiración. Para mí fue la primera súper estrella del reggaetón underground mexicano.

El camino no fue fácil. Me metí en cosas bien oscuras, drogas, malas decisiones… Llegué a pensar en quitarme la vida. Y lo digo sin pena: fue el reggaetón lo que me salvó. Gracias a la música sigo aquí. Mi familia no creía en esto. Me decían: “Tú vienes del barrio, jamás vas a vivir de la música. Ponte a trabajar con nosotros”. Mis papás tenían un negocio de materiales de construcción, y querían que yo cargara bultos de cemento…Mi carrera la he construido con trabajo y respeto… En 2011 empecé a tener mis propios shows y luego, en 2014, me hice booker de un lugar underground llamado Valium. Ahí conocí a Rosa Pistola. Un día llegó al Valium vestida súper rara, estilo cyberpunk, y me dijo: “Soy Rosa Pistola, soy DJ. ¿Me dejas tocar?”. Le dije que sí, pero el show no fue del todo bien, la gente le silbaba y tuvimos que cambiarla. Eran sus primeros shows fuera de sus amigos o su público de la moda. Pero en vez de cerrarle la puerta, le dije: “Si quieres, te enseño. Vente otro día y te explico qué pedo”. Ella aceptó y así empezó nuestra amistad. No fue algo laboral, fue amistad pura. Luego me invitó a su tienda en CDMX, me pagaba con ropa, y ahí le enseñé algunas técnicas. Con el tiempo se hizo DJ en serio, y empezamos a tocar juntos.

MM: Entonces Rosa fue clave en tu historia.

DjSueño: Sí, totalmente. Ella venía del mundo de la moda, no de la música, pero traía una visión bien distinta. Tenía otra vibra, más del internet, menos de la calle. Me empezó a llevar a eventos nuevos, a conocer otra escena. Ahí también conocí a DJ Krizis, una leyenda del reggaetón mexicano, residente del Kaos Discoteque, un lugar con miles de personas. Lo admiraba desde morro. Con el tiempo los tres empezamos a coincidir en eventos hasta que un día Rosa dijo: “Oigan, creo que aquí está pasando algo. ¿Por qué no nos juntamos?”. Así nació Perreo Pesado. Un crew y netlabel dedicado a expandir las frecuencias del guetto. Mezclábamos nuestras tres visiones: la de Rosa, más experimental e internacional; la de Crisis, más técnica y de club; y la mía, más callejera.

Perreo pesado duró como hasta 2018. Tocamos en el festival Ceremonia, hicimos sold out en nuestro escenario y lanzamos un tema llamado Bailando Sola. Pero ahí hubo un choque de visiones. Rosa quería empujar más el proyecto, tenía ideas muy avanzadas, y nosotros no lo entendimos. Ella se fue por su cuenta y la rompió.

MM: Y ahora ella es tu manager

DjSueño: Sí, justo. Yo llegué a ser booker de Rosa y también de DJ Krizis. Tenía una agencia llamada Jungla MX, de puro reggaetón underground. Teníamos a Rosa Pistola, DJ Krizis, DJ Antena, La Mataputos, Loojan, varios más. Ahora es ella quien me maneja a mí.

MM: Y ahorita, con todo lo que está pasando en la escena mexicana, ¿cómo ves el panorama?

DjSueño: Muy cabrón, la neta. Han salido talentos impresionantes como Uzielito Mix, Alu Mix… Los conozco desde hace años. A Uzielito lo conocí vendiéndole gafas en el metro, imagínate. Escuché su música y le dije: “Carnal, tú vas a ser gigante”. Y mira, hoy es el productor número uno de México, con su sello Candela Music… En general nos apoyamos un chingo. Eso es muy de los mexas. Aunque yo tenga más años que algunos, no me da pena decir que son mejores que yo en ciertas cosas. Hay respeto.

MM: Si tuvieras que decir un solo momento donde todo cambió, ¿cuál sería?

DjSueño: Conocer a Rosa Pistola, sin duda. Ese fue el punto donde mi carrera dio un giro completo. Pero también entender que esto no se trata de fama ni de “pegarla”. Se trata de resistir, de expresar, de mantenerse fiel. Y te digo algo más: si no fuera por el reggaetón, yo no estaría aquí. Me salvó la vida, literal. Me dio propósito, disciplina y familia. Por eso siempre digo que mi carrera no fue un golpe de suerte, fue un proceso de veinte años de aprender, caerme, levantarme y seguir soñando.

MM: ¿Cómo ves tu faceta como productor ahora que hay tantos nuevos, que todo el mundo está haciendo música?

DjSueño: Pues está bien, la neta. Yo creo que todos tenemos derecho a expresarnos de alguna forma. Hay gente que estudió producción y otros que, como yo, lo aprendimos picándole al programa. Empecé a hacer remixes entre 2009 y 2011, y por ahí de 2014 hice mi primer beat desde cero, creando melodías sin saber teoría musical. Todo fue autodidacta, igual que cuando aprendí percusiones y batería. Me preguntabas hace poco cómo compongo, y es literal lo que me salga. Si ando triste, hago un beat triste; si ando feliz, algo emotivo. Todo depende del mood. Creo que todos tenemos ese derecho a expresarnos. Hay quien se dedica 100% a la producción; yo empecé como DJ, pero mi etapa como productor nació con el tema Amor de Verdad. Fue el primer beat que hice sin usar samples, medio romántico, y lo hice pensando en la voz de Kaydy Cain.

Yo ya conocía a Kaydy con su proyecto “D. Gomez”. Cuando la vi transformarse en KDK y unirse a la Mafia del Amor, le dije a Rosa Pistola: “Oye, tengo este beat, ¿crees que funcione para él?”. Rosa me dijo que sí, que le hablara directo. Le mandé el beat por Instagram, le gustó, grabó en corto, y al poco tiempo su manager me marcó para decirme que sería el sencillo del álbum Calle Amor. Ese momento me marcó muchísimo.

MM: Fue como descubrir otra faceta en tu carrera.

DjSueño: Totalmente. Fue otra etapa, alrededor de 2015. Yo seguía tocando en el barrio, pero ya producía mis propios temas. No son famosos, pero se escuchan en varias partes del mundo. Lo curioso es que mi público principal no es el general, sino DJs y productores. Son ellos los que más me siguen y valoran lo que hago. Hace poco estuve en Salobreña, en el estudio de Infierno, y conocí a Mini. Estábamos haciendo música cuando nos llamó Yung Beef. Me dijo: “Gracias por venir, hermano, esta es tu casa, cuando quieras cáele a grabar”. Yo me quedé helado. Que alguien así te diga eso… Pues te motiva un chingo.

MM: Además tienes una forma muy tuya de producir y mezclar. Yo la primera vez que te escuché me quedé impresionado. Fue en tu Boiler Room y te lo juro, de todos los que tocaron, fuiste el mejor. Desde ahí te empecé a seguir.

DJSueño: Gracias, hermano, lo aprecio muchísimo. De corazón. Mi línea tenía que ser el talento. Que la gente me ubicara por lo que hago, no por cómo me veo. Por la energía, por disfrutar los shows, por meterle con todo. Soy muy agresivo al agarrar los equipos, pero con pasión, con entrega. Siempre digo: “Pa’ eso están, güey; si se rompen, que compren otro, pues”. (ríe) Obviamente siempre los cuido, pero sí me enfoqué mucho en la técnica. En decir: “quiero ser uno de los mejores DJs del mundo”. Ese es mi sueño más grande. Ser uno de los mejores DJs del mundo. Y el segundo, viajar. Me encanta viajar.

MM: Hablando de viajes, ¿cómo ves la diferencia entre la escena musical europea y la latina en cuanto al público? Tú que has estado en Colombia, en todo México, y varios países de Europa, ¿sientes que cambia la manera en la que reciben tu música?

DjSueño: Sí, totalmente. En México mi proyecto es muy sólido, les gusta mucho cómo toco, las canciones que selecciono, la energía que manejo; pero en Europa pasa algo diferente: acá aprecian más mi música propia. En mis shows puedo tocar mis canciones y la gente se las sabe, las canta. En México eso casi no pasa. El público europeo es más melódico, más de escuchar. Te compran la música en Bandcamp, te apoyan directo, te hacen donaciones. Eso en México casi no existe; muy poca gente conoce Bandcamp. Y lo veo reflejado en mis estadísticas: las tres ciudades que más me escuchan son, en orden; Barcelona, Madrid y Ciudad de México. Imagínate, llevo años tocando en México, y aun así Barcelona está arriba. En España la gente se toma el tiempo de oír lo que haces, de escuchar la letra, de preguntarte por tus canciones. En México es distinto: la gente es más voraz, hay tantos artistas y tanta música que lo que suena es lo que está viral. Si pega, se queda, y si no, se olvida. Además, en Europa tengo que adaptar mis sets: acá todavía no entra tanto el cumbiatón, hay pocas fiestas donde puedo soltarme con eso. En México, en cambio, ese sonido es de barrio, es parte de la esencia. Pero también entiendo que como DJ tengo que saber leer el público: mantener mi estilo, pero hacer que la noche funcione, que la gente baile, que el lugar venda, que todo fluya. Al final, eso también es parte del trabajo.

MM: ¿Dónde te sientes más cómodo en tu desarrollo personal y musical?

DjSueño: Si hablas de comodidad al tocar, la verdad, yo me siento increíble en cualquier lugar… siempre y cuando pueda fumar marihuana (ríe). Soy súper marihuano, la neta. Por mi neurodivergencia, cuando fumo me calmo, mis ideas fluyen, me relajo y puedo crear cosas que, si no fumara, ni se me ocurrirían. Nunca me he sentido realmente incómodo tocando, salvo una vez, hace un par de años, cuando me llevaron a Mexicali. Toqué dos horas y nadie bailó, nadie. El dueño me explicó después que allá no les gusta ese tipo de música, que todos tienen visa y se van a Estados Unidos a divertirse, así que no conectaron. Fue raro, porque en las otras dos ciudades de esa gira me fue súper bien. Pero entendí que no todo público es para uno, y no pasa nada. Terminando mi set, entró otro DJ, puso un corrido y todos se pararon a cantar, gritar, celebrar… y yo dije: “Ok, ya entendí”. Ahora lo que hago es adaptar: hago remixes de esos estilos, pero con mi toque, y la gente los ama. Es mi manera de conectar sin perder mi esencia.

MM: ¿Y en Europa nunca te ha pasado algo así?

DjSueño: Solo una vez, en Coruña, cuando fui de gira con Rosita [Pistolas]. Yo la acompañaba como MC, no como DJ. Tocamos en una sala enorme, la Pelícano, y el público era súper europeo. No querían nada latino, todo tenía que ser europeo. Cuando entró el DJ siguiente y puso EDM, todo explotó. Entonces entendí: pasa en todos lados, hay públicos distintos. Por eso te digo: mi sitio ideal es donde puedo fumar marihuana y tocar lo que amo. Con eso, estoy en casa.

MM: ¿Qué opinas del boom enorme de la cultura latina, sobre todo en Estados Unidos y Europa? ¿A qué crees que se debe?

DJ Sueño: Es evidente que hay un boom gigante de la cultura latina, o hispana, pero que en realidad es latinoamericana. No me puedo quejar, porque vivo de esto, y gracias a ese boom estoy aquí. Pero sí, ha sido impresionante ver cómo en los últimos años se ha transformado todo. Hay gente que ha trabajado un montón por esto. Si te soy honesto, una de las personas que más respeto es Rosa Pistola. Ella ha hecho documentales sobre la guaracha, el reggaetón under, el cumbiatón… Y es muy loco ver cómo los DJs europeos están influenciados por ella. Imagínate, ahora ves güeros que ni hablan español tocando cumbiatón. Y claro, uno piensa: “¿cómo puede ser?”. Pero no me puedo quejar, eso mismo pasó con el reggaetón. Nada le pertenece a nadie, todo viene de mezclas. Como dice la canción de Jarabe de Palo: En lo puro no hay futuro, la pureza está en la mezcla. Eso es justo lo que pasa con nuestra música. El reggaetón viene del dancehall, del rap, del barrio. Y ahora se mezcló con la cumbia, con la guaracha, con todo lo nuestro.

MM: Rosa Pistola ha sido como un puente, ¿no?

DJ Sueño: Totalmente. Ella conectó Europa con México y viceversa. Y lo ha hecho con pura pasión, sin recibir gran cosa a cambio. Todo lo que gana lo reinvierte en los artistas. Es una trabajólica, hermano. Vive para la música. Gracias a gente como ella, la cultura que antes era marginal hoy está en los escenarios más grandes del mundo.

MM: Y también ahora hay miles de DJs nuevos en TikTok…

DJ Sueño: Sí, hay una sobreexposición enorme. Cualquiera compra un controlador y se pone “DJ” en Instagram. No tengo bronca, cada quien se expresa como puede, pero también hay que respetar el oficio. Lo nuestro no es solo verse bien en las fotos, sino trabajar, investigar, aprender técnica y ser parte de algo más grande. Yo me enfoco en eso: seguir mostrando el valor del trabajo bien hecho. Es impresionante ver cómo, en solo cuatro años, muchos artistas que eran desconocidos en México ahora suenan por todo el mundo.

MM: ¿Qué opinas de espacios como Tiny Desk? Estas plataformas que les dan visibilidad a artistas latinos, ¿crees que lo hacen por moda o por amor a la música?

DJ Sueño: Mira, conocí el Tiny Desk hace como tres o cuatro años, no mucho. No sé cómo funciona en lo interno, si pagan o no, pero lo que sí valoro es la exposición que dan a artistas que no tienen acceso a esos espacios. Por ejemplo, recientemente hubo un artista mexicano, Macario Martinez, que trabajaba como barrendero, componía canciones folclóricas, y de la nada se hizo viral. Hace poco hizo su propio Tiny Desk. ¡Un barrendero! Y eso me parece hermoso, hermano. Eso no es perder el espíritu, al contrario, es darle visibilidad a quien se la ha partido.

MM: ¿Con plataformas como Spotify, tienes una relación distinta?

DJ Sueño: Sí y no. Mira, yo soy de la vieja escuela. Amo los CDs. Me encanta abrir un disco, leer los créditos, oler el papel del librito… Eso es arte. Las plataformas no te dan esa emoción. Pero también entiendo que los tiempos cambian. Spotify, por ejemplo, es la que más me paga, aunque “más” es mucho decir, porque en realidad te dan una miseria. Pero algo es algo. Y ese “algo” a veces me alcanza para mandar dinero a mi familia. Hay gente que me dice: “güey, saca tu música de ahí”. Pero es fácil decirlo desde el privilegio. Uno que viene de abajo tiene que perreársela, aprovechar cada espacio. Yo no puedo desaparecer de Spotify, porque es el 98% de mi exposición.

MM: Pasando a la escena europea y latina: ¿qué crees que se podría exportar de un lugar a otro? Porque lo que pasa en España con Yung Beef o Soto Asa es muy distinto a lo mexicano o chileno, pero también hay puentes…

DJSueño: Sí, total. En México nos identificamos mucho con lo de barrio, con lo real. Por eso nos gusta lo que hacen artistas como Yung Beef o Kaydy. Ellos son gitanos, vienen de abajo, igual que nosotros. Esa autenticidad conecta. En México hay mercado para todo, hermano. A C. Tangana le va increíble, Quevedo llena estadios, Miss Nina igual. Pero lo que más valoramos nosotros es la identidad. Cuando un proyecto tiene historia, tiene alma, lo abrazamos. No nos gusta lo plástico, lo fabricado. Nos gusta lo sucio, lo que tiene calle.

MM: Sí, y entre Chile y México hay mucha conexión.

DJ Sueño: Exacto. De hecho, en México ya se usa el término “reggaetón chileno”. Así se dice: “hice un chileno”, o “hice un mexa”, o “un dembow dominicano”. No es por segregar, sino por reconocer la raíz. México y Chile se parecen mucho: los dos tienen escena urbana fuerte, con estilo propio y con hambre. Y el reggaetón llegó para quedarse. Es un género que se baila, que se siente. No importa si conoces la canción o no, te mueve. Además, el internet y TikTok lo amplificaron todo. Artistas como Jordan 23, por ejemplo, ya tienen fans masivos en México. El público mexicano es enorme y cuando alguien conecta con el barrio, se vuelve un rey.

MM: Ya casi para cerrar: ¿cuáles son los sueños de DJ Sueño para el futuro?

DJ Sueño: Este año cumplí 20 años de carrera, pero no alcancé a celebrarlo. Así que en 2026 quiero hacer mi primer tour mundial: Canadá, Guatemala, Brasil, Chile, Argentina, Europa, Asia… y si se puede, Oceanía. Jamás me hubiera imaginado salir de mi colonia, hermano. Que ahora esté hablando de giras mundiales ya es un sueño. También quiero hacer música trascendental, no solo canciones virales, sino discos que se queden como de culto.
Tengo mi fiesta, Flota, una “noche libre de reggaetón comercial”. Quiero llevarla a festivales, tener un escenario propio, presentar nuevos talentos. Y más adelante, cuando ya esté más grande, quiero retomar mi agencia Jungla MX para impulsar a nuevas generaciones. Yo ya soy el “tío” para muchos, el OG, y me gusta ese papel. Mi meta sigue siendo la misma: ser uno de los mejores DJs del mundo. Y seguir colaborando con marcas que apoyen la escena. Antes me patrocinaban Audio-Technica y Native Instruments, éramos solo cuatro DJs en el mundo con ese contrato. Quiero volver a eso: representar lo que amo, hasta donde choque el tren.

MM: Y ahora sí, la última: ¿qué consejos le darías a los nuevos DJs? O al DJ Sueño de 20 años.

DJ Sueño: Primero: profesionalicen su trabajo. Si quieren vivir de esto, enamórense de ello. No por romantizar, sino por respeto. Hay más DJs que animales en el mundo, hermano, pero pocos que realmente trabajen su técnica. No basta con verse cool. Hay que tener vocación, entender que esto no se trata solo de fama. No copien sets, no imiten estilos. Inspírense, pero construyan su identidad. Tengan su press kit, su DJ set grabado, fotos, biografía. Hoy lo puedes hacer todo con un celular. Y sobre todo, humildad. Somos parte de un engranaje: igual de importantes que el bartender, el guardia o la señora de limpieza. Sin ellos no hay noche.
A los productores les diría: aprendan, actualícense, conozcan los plugins nuevos, pero no para sonar igual que todos, sino para encontrar su propio sonido. Y por último, si van a experimentar con drogas, háganlo conscientes. Yo pasé por ese mundo y solo me dejó violencia y pobreza. Pude salir, y no pienso volver. Hoy mi proyecto es mi vida. Y si algo aprendí es esto: el éxito llega cuando dejas de buscarlo y te enfocas en hacer lo que amas, con respeto, con técnica y con corazón.

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